No estás tú

Mece el viento mi cabello bruno,
recorre mi cuerpo presto su flujo,
erízase el vello,
etéreo atropello,
orea iracundo y arranca a su paso
plañidos de roble, cedro y abedul,
y no estás tú.

Duélese entero el manto celeste
comparten mis ojos su aflicción agreste,
llanto de cielo,
lluevo por duelo,
inundan el viento salados arroyos
que portan romance desde el mar azul,
y no estás tú.

Danzan las hojas asiendo sus tallos
y encierra su roce caricias de mayo,
de intensa finura
de ensueño, de musa,
de delicadeza presa en su frescura
que envidian las telas de seda y de tul,
y no estás tú.

Y ¡ay, si estuvieras, todo lo anublado
alborearía de nuevo a tu lado,
y el viento y la lluvia
y la verde espesura
se despojarían de sus hermosuras
por hallarse cerca la tuya, amor,
y entonces, estaría yo!

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