Interpelación a la acritud

¿A qué, acritud, vienes a buscarme, a robar mi fruición, a hostigarme con tus veleidosos embates, con tus inmerecidos castigos, con tus nefarios trastornos? ¿Qué objeto podrías buscar en tornar lacio lo que había permanecido inmarcesible, en osificar tan mezquinamente lo que al borde estaba de un florentísimo estío, opimo en tantos dominios, provisto de tan singular efervescencia? ¿A qué razón agostar la siembra cuando tan incipiente era la aguardada cosecha? ¿Qué complacencia encontrarías en hacer ultimar en agraz y con tal desdén lo que, por su persistencia y estimación, demanda un tratamiento diametralmente opuesto?

Ah, agreste desazón, haz cesar esta insana enajenación, este infame despropósito. No hiendas, funesta saeta, fructíferas conjunciones, ni te adueñes de un intersticio que no lleva tu nombre. ¿No ves, acaso, que todavía fulguran igníferas tendencias que se oponen a tus designios? ¿Habrás, en tu visceral ceguera, permanecido ignara ante la naciente melodía estival, de belísona reviviscencia, asiéndote pertinazmente a una isofonía diluida ya por el decurso del tiempo? ¿No alcanzas a atisbar el despuntar de esta aurora, el giro revitalizante que encentaría sin más adyuvantes que la inercia y la inacción, el futurizo fruir, casi palpable, casi presente, que corresponde de manera ínsita al contexto que nos abraza?

Basta, basta de tergiversar y de distorsionar, basta de turbar el intelecto y de acallar el sentir, basta de imbuir apetencias y desvaríos que malogran los proyectos, basta de atribular, de acibarar, de zozobrar mi ánimo. Despoja, acrimonia, de tus acerbos ardides a los pensamientos que perviertes, a la voluntad que anegas en tus turbulentas linfas de volubilidad e irreflexión. Libra de tu engañoso tamiz al espacio otrora habitado por la sapiente prudencia, y oblitera toda mácula que vede a la reminiscencia en su pujanza por hacer suyos los recuerdos de goces pretéritos, para así poder contemplar juiciosamente la flamante oferta hodierna. Concédeme, oh, portadora de flébil astringencia, una dádiva de fortuna para poder apuntalar, mientras las circunstancias así lo permitan, lo que entre mis dedos has pretendido evanescer, haciendo comparecer ante mí la más inopinada de las demudaciones, avivando una vez más añejas emociones.

Tú, que con tu habitualidad me dejaste transido de aflicción en tantas ocasiones, que caprichosamente me hiciste objeto de tus recias acometidas, ¿no habías ya saciado tu sed? ¿No figuraba tu rúbrica en este armisticio?

Fenece tu vesania, contén este arrebato de demente desafuero, y permite, oh, acérrima perturbadora, que sobreviva lo preexistente, para poder estrecharse y replegarse en sí, así como el orbe y el astro rey, tras el reciente afelio, se aproximan el uno al otro en celeste danza. Haz proseguir así la adulciguada ternura, las flauteadas voces quedamente susurradas, la complicidad en los quehaceres, la comunión de intereses, el intercambio de inquietudes, la lucubración conjunta de aplicados licnobios, el cultivo universal del entendimiento, la salacidad de la carne, las novedades en lo conocido que esperan su descubrimiento, las ideas impacientes que reclaman ser materializadas, la embriaguez en sobriedad, la pasión intelectual, el placer analgésico, la contemplación y ejecución de las artes y, en definitiva, la multiplicidad de lo polifacético, la unificación de los extremos, el inconmensurable atractivo de la diversidad adunada. Perpetúa todo esto, pues su perdurabilidad trascenderá la mera continuidad para dar lugar a un novísimo apogeo que, por no querer soslayar ningún aspecto ni dejar deleite por degustar, exprimirá al grado máximo todo lo mentado y aquello que se haya podido pasar por alto.

Atiende estas obsecraciones, meritorias y provechosas, y depón, a fuer de tu longanimidad, tu empeño de irrogar carestía a aquello cuyo estado natural es ser lauto y feraz, capitulando tu tentativa de tornar lucífuga a aquella voluntad que en tiempo pretérito estuvo orientada hacia una lucentísima ufanía.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s